Mostrando entradas con la etiqueta Cero autobiográfico eh.... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cero autobiográfico eh.... Mostrar todas las entradas
Si, me tomé un descanso. Porque ya nada me inspiraba. O quizás sólo estaba harta de que cada perfil que retrataba, cada situación que escribía, cada tipo de hombre, siempre terminaba teniendo la misma cara. Ya no estaba segura si era resentimiento, aburrimiento o simplemente que no encontraba la suficiente distracción, o quizás no encontraba a un idiota más molesto, quién sabe?

Pero todo llegó a ese punto en donde el año termina y uno mira de reojo lo que pasó. Claro, te encontrás con veinte giles y un fantasma que por más que trates te persigue. Se nos escapa, pecamos de poca otra cosa que interese más. Nos dejamos llevar, porque aunque todas nos hagamos las de
sentendidas, las libres, las superadas, nos cabe el drama. Ya sea un poco, o una terrible actriz, cada tanto se nos suben las ganas de una buena historia en la que seguimos siendo la protagonista. Como siempre, hay de todos los grados y tipos de guiones, más interesantes, menos, algo más enfermizos o simples anécdotas que nos encanta revivir. Aún sin saber del todo porqué.

Por acá pasaron la mayoría de inadaptados que nos encontramos en la vida diaria. Aunque solo uno tiene la culpa. Pero todos sabemos, que todas las mejores historias (o pelis, o libros, o blogs) empiezan con una buena pelea entre los que se quieren. Es una especie de energía que choca con el resto y crea algo. Pero que ni se le ocurra que le vamos a dar el crédito de nuestra empresa creativa (o no). Gracias a vos, muchachín, pero gracias a mi. Que yo fui quién, superándote (o en el camino para hacerlo) hice lo que quise.

Pero saben qué? Me cago en todos. Ya fue. Me aburrí de bardearlos. Al menos por ahora, esperen a que me encuentre con algún nuevo gil que me revolucione. Y otra vez, Resentida tu abuela!

Eeeh, a vos, si,si, te lo estás perdieeeeeeeendooooooooooooo!

Feliz año a nosotras, a vos y a todos los que hicieron posible que la pase tan bien disfrutando de lo que puedo hacer cuando me lo propongo. Chau a todos los giles, año nuevo y una vida nueva, y quien sabe que otra cosa más te puede traer. Por eso, para que realicemos una actividad relajante y descontracturante, le saqué una foto a un cuadro en homenaje a un gran artista pop, Roy Lichtenstein, cuando estaba a medio terminar, antes de ponerle la frase en el globo. Acá tienen la versión con un diálogo a completar. Pongan lo que más les plazca y realicen el ejercicio de tirarlo a la mierda.


Descargate acá la versión en blanco para que le digas (o algo así) de una vez por todas lo que pensás.












Gracias por el aguante resentidos, que nos quede el nombre de cariño por lo menos.

Volveré, o quizás no.

Los quiere,

Ash.

Entre tanto inventario hecho, creo que nos faltaba uno que realmente vale la pena mencionar. Ese que sólo sale de noche, entre luces, música, algún que otro trago y unas cuántas personas más. Sí, estamos hablando de los especímenes que encontramos en el boliche típico clase C, donde te pasas tus nocturnidades divirtiéndote con amigos. Es un ambiente que da para todo (como seguro ya conocés por experiencia propia), es apto para todo tipo de tipos, un hábitat ideal para destapar las realidades, ya que en la oscuridad, como todos sabemos, solemos ver menos. Empecemos a relatar algunos de los que nos solemos encontrar, pongan de fondo la música que desean…

El pesado: uffff, típico de los típicos de cualquier boliche, y del único del que nunca estás a salvo. Nunca falta este chico que por cada no que le decís, entiende un si. No hay manera de hacerle entender que vos nada que ver, que querés pasarla bien con tus amigas, y con él no querés nada más. De entrada, te suelen agarrar desprevenida, te agarra las manos y ya te quiere sacar a bailar. Cada vez que intentás correrte, empieza con su típico ‘alguna vez te dijeron que sos muy linda?’ Si, tantas querido, tantaaas…El pesado que nunca falta, y como siempre, del que zafás gracias a tus amigas.

El secuestrador: este es de los peores, porque es una mezcla del pesado con un poco más de esfuerzo. El chico que mientras estás caminando te agarra un brazo, una mano y como si nada, tira. Y nosotras, con todo nuestro empeño, intentamos zafarnos del agarre. Chicos, está chequeadísimo que así nuuuuuuuuuuuunca les vamos a dar bola. Ni siquiera solemos mirarlos a estos que sin más nos hacen difícil el tránsito por el lugar. Y una vez más en una cadena de salvataje, entre todas ustedes tiran para salvar a esa amiga.

El simpático: es un pesado que tiene más chances de que le des bola. Suele venir a sacarte a bailar, y con un par de movimientos ya te sacó tu nombre. Este tipo muchas veces coincide con ese increíble chamuyador que, dependiendo de los valores que tome este nivel de chamuyo, tiene aún más chances. Lo divertido acá es que se creen que nunca escuchamos las mismas cosas que nos dicen todos, pero nosotras desde la primer vueltita, ya les olemos el aire a chamuyero, el que nos va a decir todo lo que queremos escuchar, por lo menos durante esa canción.

El amistoso: el que nunca anda solo. Siempre aparece con la barrita de amigos, ni decirte cuando en una de esas te toca enfrentar sola a todos para escaparte de eso. Es el típico que te ve con tu amiga y cae a saludarte en la pista, pero obvio que trae al amigo para que con tu amiga tengan onda y él se quede con vos. En el mundo de las probabilidades esta ecuación es de muy difícil, tienen que coincidir 4 personas para lograr algo. Pero siempre sabemos que en el caso de que el muchachito en cuestión nos guste, siempre vamos a tener a la amiga que nos hace la gamba.

El que pesca: nunca sabes de donde sale, o bien se la pasa cerca de la barra, o apoyado en una columna, o hasta es el que te podés llegar a encontrar en la fila para comprar un trago. El oportunista que ve en cada situación una buena idea para encararte. De la nada te dice un piropo, se hacen los simpáticos y te charlan mientras esperan en la fila, o mientras esperás tu turno en el guardarropas. Es bastante optimista, y el que por más cantidad de posibles, tiene más probabilidades de terminar con alguna que otra conquista bajo el brazo.

El hijo de puta de siempre: claaaaaaaaaaaaaaaro. Vos que te pensabas? que hoy zafaba???? NOOOOO, este tipo que ya te agarró y te dejó, y te agarró de vuelta y te volvió a dejar cada tanto revive cual zombie en medio de las luces de neón. El culpable de tus comentarios en un blog así, se te aparece en alguna que otra velada y todo lo que decimos es: pero la puta madre, justo acá? Jajaja, que capo, igual lo queremos, aunque generalmente conviene verlo a distancia. Porque lo peor que podemos hacer es seguirle los pasos el resto de la noche. No queremos saberlo, gracias.

Y aquí está, un pequeño rejunte de chicos nocturnos. Me juego a que mínimo, tres de estos por noche hacen la aparición, muy a lo Dickens. Igual, como siempre, yo los banco, me hacen la vida imposible, pero sin ellos me aburriría taaaaanto.
Resentidas, díganme felices vacaciones. Oh yeah.
Saludos !
Nunca hablamos de esto resentidas. Y esta es una de las que más nos persigue creo yo. O por lo menos llegó al top 5 de las cosas que más hacemos en lo que respecta a un él. Claramente es algo así como el deporte internacional más seleccionado por las mujeres. Recemos porque el 25% se salve por inconsciente, aunque es un tema que de a poco se va racionalizando. Va desde la realidad a una cantidad de series y libros, así que si, es una cosa alrededor del mundo. Sorprendentemente excede las barreras de los países, unificándonos en una cantidad innumerable de insistentes y fanáticas de causas perdidas. Saben de qué vamos a hablar hoy? Ya se los estoy contando: esa fucking manía de creer que con nosotras, ese chico malo va a cambiar.
Pffff, listo, terrible premisa que en contadas oportunidades podemos dar por válida. Tenemos como esa fijación en ese tipo de chicos. Como eso que digo yo, ya de primera, nos interesa ese que tanta bola no nos da. Partimos de esa base. Siempre nos da más intriga y con pequeñas muestras de que está atrás de nosotras, somos felices. Pero hay veces que eso sigue, y sabemos que él no es lo que diríamos un chico bueno. Para qué! Nosotras corremos a la cabina de teléfono más cercana, pegamos un par de vueltas, y nos calzamos el disfraz de Mujer Maravilla, dispuesta a ser quien salve a ese chico.
Si de una vez por todas lograste que más o menos se quedara con vos, empezás a intentar llevar todo al siguiente nivel, cuando generalmente estos muchachos son de esos que el compromiso les hace poner cara de limón. Pero no te das por vencida porque estás convencida de que ese tipo, es capaz de cambiar por vos. Es por eso que le das tantas oportunidades de demostrarlo y siempre se gana perdones imposibles de contar. Encima es ooooobvio que te puede! Que combinación del orto: chico malo que encima te puede. Dale, es que podemos estar peor? Nos suelen coincidir ese tipo de patrones masculinos.
Estas relaciones enfermizas en las que nos encanta meternos, en las que siempre por razones que ni siquiera podés encontrar ahí te ves una vez más escuchándole excusas que mientras tu parte razonable te dice: ‘No, cómo te va a decir eso, qué se cree que sos?’. Pero tu otra parte, esa súper sensorial y pragmática (y por mucho, un poco estúpida), lo está viendo, le conoce esa cara de comprador, esa fucking sonrisa que lo hace tan persuasivo y vos como una boluda, por más que estés al borde de la más aguda histeria, esas cosas tienen como un efecto limpiador en nosotras y puf, listo. ‘Si, te entiendo.’ Y mi enojo, y mi histeria? Ah si, cierto me la robaste vos.
En fin, creo que sería más rentable colgar la capa y el lazo de la justicia, para irnos a salvar pingüinos. Esos si se dejan salvar. No como estos que mínimo uno tenés en tu lista. Y esperemos que sea sólo uno. Pero como todas sabemos, uno es más que suficiente razón para que nos salga la heroína de adentro con delirios de ‘Si me voy, él va a venir a buscarme.’ No. Y es en donde ese límite entre remedio y enfermedad se confunden todo el tiempo. Pero bueno, así y todo, no niego nada de lo que me divierto con esto.
Hoy les dejo de yapa, una canción que es este tema resumido en un par de acordes. ‘Él no es un chico que puedas cambiar/aunque sé que deberías hacerlo/ Él no es un chico que puedas domar/no dejes que se burle de vos/ No trates de hacer que te vas, que no te va a detener /Él no es un chico que puedas atar, pero se que querés hacerlo/ Y podés esperar toda la noche, y todos los días/Pero él es un chico que no vas a poder cambiar.’(Escuchala acá!)
Amén. Resentidos, parciaaaales, deséenme suerte.
Ash is off!

P.D: Si, se lo sigue perdiendo!
Pasé por la puerta de un local donde venden ropa interior, pijamas, medias y ese tipo de cosas para nosotras. Me quedé mirando por la vidriera un ratito. Reparé en un conjuntito al costadito de la misma. Divino, hecho de algo así como encaje rosa pastel, con detalles en gris, y mini voladitos con una cinta del mismo rosa, con algún moñito para terminar la decoración de las dos prendas.
Y luego, la histeria.
Esas preguntas del tipo, ‘para qué carajo me voy a comprar eso si estoy más sola que el náufrago en la isla?!’ O las peores afirmaciones del tipo ‘si estuviese con él, me lo compraría!’. Unos ciertos segundos en donde reparás en lo sola que estás. Algunos pocos minutos de la situación fueron dados para ese tipo de cavilaciones estúpidas. Porque luego viene la realidad de todo, la realidad de las que somos parte de esta sociedad donde la mujer tiene tanto poder. Bueno, como siempre, pero ese es motivo de otro debate.
¿Quién dice que no tengo que comprarme cosas lindas sólo porque no hay alguien específico a quien mostrarlo? Siguiendo esta lógica pelotuda, ¿qué, tampoco me maquillo? ¿Qué está sucediendo? Desde cuando depende mi felicidad de un idiota que encima ni existe!? Encima que ni está, me va a seguir rompiendo las bolas!?
Ok, por un minuto llegamos a ese estúpido mundo en donde sentís que ciertas cosas de la vida están íntimamente ligadas con la presencia de alguno que no sólo nos hace felices sino que cada tanto, pega un desliz que nos pone un tanto histéricas. Ese tipo de universo en donde comprar ropa interior linda, comprar sábanas nuevas (hasta incluso depilarse!), en fin, toda una serie de cosas que de adquirirlas implica ser sinónimos de compartirlas con alguien.
Les confieso que los chistes en cuanto a la soledad equiparándola con las cosas que compro y que serían mejor si hubiese ‘un alguien’ son los chistes fáciles que tengo con mis amigas, los que nos hacen reírnos de esa pseudo necesidad de tener algún simpático al lado nuestro, que queramos o no, reconozco que hacen los días más interesantes.
Porque es claro que si de necesidades hablamos, cada tanto es bueno tener alguno especial que haga las veces de ‘plus’ en ciertos aspectos de nuestra vida, pero definitivamente en torno a ese no gira la cuestión de nuestra felicidad. Argumento feminista si lo hay!
Pero a lo que voy con esto es que, loco, aprovechemos tanto la soltería, como esos momentos de enamoramiento! Y si hoy, pasas por esa vidriera comprate ese conjunto y el pijama re sexy que hace tanto relojeás. Si ves esas botas que te encantan, cómpratelas! Si te hace feliz, elegí esas sábanas suavecitas y nuevas, sólo para disfrutarlas y soñarlas todo lo que quieras! Y hacé todas esas cosas que te hagan feliz sin importar que esté él o no!
Voy a cerrar el texto de hoy con una frase que rescato siempre de una de las películas de la vida de la gran Coco Chanel: ‘La única cosa buena del amor es hacer el amor. Que mal que para eso necesites un hombre.’
Y obvio, pero obvio, que me compré ese conjunto.
Gracias por el aguante, Resentidas! Última semana de respiro, las que vienen más parciales!
Saludos!
Diferencias entre hombres y mujeres hay miles. No sólo a nivel físico sino a niveles psicológicos incluso. Pero seguramente, de entre todas esas diferencias que se pueden encontrar, la más intrigante de todas es la capacidad de memoria que tenemos nosotras.
Una amiga me comentó que el hecho es real: según lo que ella leyó, las mujeres tenemos mayor memoria por un tema hormonal, capacidad que se incrementa con la menopausia. Y ahí, queridas mías, el quid de la cuestión de este blog: tanta memoria nos lleva a ser un poco resentidas. O como diría Maitena, ‘No soy resentida, me cabe la venganza’. Ja, un poco no? No se me hagan las tímidas, ahondemos un poquito más en este tema.
Esa manía inconsciente de almacenar minuciosamente hechos, palabras, acciones, frases que él nos dijo. Algo así como si cierta parte de nuestro cerebro estuviese especialmente diseñada para archivar. Claro que nuestros documentos en carpetas son ases en la manga para traerlos en momentos clave, formando parte de una densa red de argumentos usados claramente en su contra, siempre que sea necesario.
Tenemos esa facilidad de almacenar, una inexplicable e increíble capacidad de guardar. En el momento, esquivamos con pura diplomacia una posible guerra. Sonreímos y hacemos gala de una eficiencia que raya la extrema lógica. Total, estamos seguras que tarde o temprano, podrá ser usado a fines más productivos que nos dejarán más beneficios. Contamos con que ellos casi ni recuerden esas cosas que hicieron y que en su momento preferimos guardar. Pobres, cada tanto se bancan planteos que se juntan con otros pasados para darnos más fuerza para, aunque sea, ganarles por cansancio.
Sin contar el hecho de que esta suerte de tiempo entre el suceso en cuestión y el día que decidimos traerlo a flote, lleva esa otra cualidad nuestra tan característica: la fucking manía de hacernos la cabeza. No sólo utilizamos eso que hizo hace dos semanas, sino que encima tuvimos dos semanas para replantearnos el hecho completo! Léase: las posibilidades de respuesta que pudiésemos haber dado, la cantidad de gestos con los cuales nos dijo lo que nos dijo y todo sumado al exhaustivo análisis de la repercusión que tuvo en nosotras eso. Claro, dos horas ya es suficiente para barajar todo tipo de hipótesis, imagínense un tiempo más prolongado. Para nosotras es como una fuente de argumentos a favor nuestro listos para ser usados. Y claramente, los usamos cuando menos lo esperan.
Y queridas, todas sabemos que la realidad es que esta táctica no sólo se aplica a las relaciones ella/el. Entre nosotras cada tanto lo vemos suceder. Y qué peor que una de estas herramientas de memoria usadas entre nosotras. Pufff, si se han visto deterioradas amistades o al parecer cosas que eran amistad por retener información. Mi mamá siempre me dice ‘no te muerdas la lengua vos, eh’.
En fin, es propio de nuestra esencia, y al parecer tiene un correlato a nivel científico que avala nuestra particularidad tan extraña, pero cada tanto fructífera de recordar.
Rencorosas, nosotras? No, nada que ver. Pura memoria.
Resentidos de aquí y de allá, entrada tarde, hoy estuve ocupada con cosas de la facu, impidiéndome subir la reflexión de hoy. Espero que disfruten del finde que viene, con Halloween, disfraz y excusas para divertirse, porque detrás de un antifaz, puede estar ese que se la está perdiendo.
Gracias por la buena onda! Y voy a empezar a contestarles sobre lo que me cuenten en los comentarios, así no les lleno el comentario que les hago en sus blogs. Gracias por el aguante!
Bienvenidos a la segunda y última entrega de este mini manual. Hoy vamos a enumerar los 5 máximos consejos que habría que tener a mano cuando pensamos que vamos a caer otra vez.
Estos que son indispensables tener anotados al lado de los imanes del delivery, en tus cuadernos y carpetas, o quizás lo que tendrías que pintar en aerosol en la puerta de tu habitación. Ok, no nos pongamos extremistas, que todas sabemos que si queremos, evidentemente podemos. Pero bueno, ahí está la cuestión no?

5) Si lo tenés que ver, que te vea terriblemente diosa: obviedad si las hay. Continuando con los últimos dos consejos anteriores, viene este tip infaltable. Si no queda otra que verlo, hay que tomar nuestras medidas cautelares del tipo ‘que me mire a mi, en vez de yo mirarlo a él’. Estamos hablando de dejar nuestro orgullo intacto o no? Nada mejor que usar eso que nos dieron para demostrar lo que somos, y lo que se perdió. Ja.

4) Al primer indicio de flaqueo, distráete: antes de hacer cualquier estupidez, hacé cualquier otra cosa. Ya no importa si es la tarea, si es salir a tomar algo por ahí con tus amigas, ponerte música y gritar. Lo que te sea más accesible y rápido. Este punto es importante de reconocer, porque es cuando estamos a punto de decir la frase ’Bueh, ya fue, le mando algo…’ NOOOOO! Tenemos que auto gritarnos y rápidamente entretenernos con otra cosa.

3) Mantenerte alejada del celular si no estás en plena facultad de tus acciones: debo decir en primer lugar, que nunca me ha pasado esto. No se si es peor reconocer que lo hice sin la excusa de alcohol en sangre. Pero bueno, ese es otro tema. Todos hemos conocido a una leyenda urbana viviente que nos dice que esa noche en la que no entendía nada, aprovechó el descuido para mandarle ese mensaje a las cuatro de la mañana. No, error. Menos ahí. Si sabemos que nuestro lado inconsciente todavía tiene la necesidad latente de llamarlo, alejen a ese aparato de esa chica!

2) Siempre es bueno tener una amiga que te diga cuando parar: infaltable e indispensable tener a esa aliada que nos tira el centro ‘Pero qué hacés? Ni se te ocurra mirar el facebook a ver si comentó algo otra vez’. Si, ellas están para todo siempre. Y las únicas que sin pelos en la lengua nos tiran la posta de lo que estamos haciendo y lo que tendríamos que dejar de hacer. Sabiendo que la última palabra siempre la tenemos nosotras, ellas nos ayudan a descargar esa tensión acumulada. Siempre es bueno tenerlas cerca.

1) Sin importar que pase, no lo llames más: fácil de decir, difícil de hacer. Todos lo sabemos. Y aún cuando empezamos a olvidarnos cada tanto se nos pasa por la cabeza hacerlo. Pero tratemos de que no. Tratemos de mirar más para adelante y menos para atrás. Total, si tiene que volver a cruzarse en nuestro camino, lo hará. Mientras aprovechemos lo que logramos, que, ojo, no es poco. Porque de todas esas discusiones, las más difíciles siempre son las que tenemos con nosotros mismos y hay que ganarnos a veces. Dejá de mirar ese celular con cariño, salí y conocé a otro.

Aquí están, estos fueron los 5 consejos más importantes que les debía. Los que nos faltaban para poder decir eventualmente ‘Si, lo conseguí!’ o el típico ‘Tomá, gil!’ que tanto me gusta usar. En fin, resentidos de aquí de allá, muchas gracias por el aguante.
Que tengan un lindo finde y que conozcan a otro que le pase el trapo al que te hizo seguir este tipo de consejos.
Saludos!
Una vez que decidimos que pasamos de etapa, que cerramos ese libro, que en realidad ya no nos afecta, ese es el momento en que debemos de estar más atentas a los deslices. El momento de la rehab más complicado: ese en el que podrías faltar a tu propia auto-promesa. Aquí, la primera parte de una pequeña lista de consejitos que deberíamos tener a mano para recordarnos que no hacer nunca jamás si de mantener nuestro orgullo se trata:

10) Aprovechá los ataques de nervios y eliminá lo que puedas: antes de cometer cualquier tipo de improperio, limitemosnos a reciclar los sentimientos: aprovechá esa situación en que casi no entendés nada, y eliminá todo lo que puedas de él. He tenido estos casos de histeria con fundamentos, y nada lo calma más que llenar la papelera de reciclaje. Ojo, luego de ver lo que hiciste, se puede sentir la sensación de ‘Nooo, por qué tiré esa foto!’. Pero recordá que es por una buena causa: menos lo recordás, menos te tienta.

9) Dejá de mirar esas cosas que te dio: pasando de lo virtual a lo físico. Basta de volver a la cartita, al osito, al envoltorio del caramelo de la primera salida. Listo, dejalo atrás como sea. Guardalo, tiralo, escóndelo, lo que te sea más fácil. Por lo menos hasta ese momento en que cuando lo saques de ahí, a pesar de todo pienses ‘fue divertido’. Sólo que ahora, mejor no mirarlo como el recordatorio del idiota ese.

8) Minimizá al máximo la visita a cualquier tipo de perfil web del chico en cuestión: y acá no vale tampoco hacer la trampita de ver que hacen los amigos porque de rebote sabes de él. Además tenemos que luchar con esa tentación de hacernos las interesantes por muro, estado, twitt, lo que sea. No, respirá hondo y no toques nada. Alejate de la tecnología que te haga flaquear.

7) No te hagas amiga de los amigos:
si no sucedió durante toda la relación con el chico en cuestión, ni se te ocurra ahora pegar buena onda con el resto del grupo. Esa movida no va con el papel de la chica con la frente en alta. Lo único que le ves de bueno es que le van a terminar contando. Ja, te encanta eso. Pero no, nosotras podemos sin esa ayudita.

6) Evitá los posibles cruces, no querés caer en eso otra vez: y va de la mano con la anterior, no amigos de él, no estar en su entorno, eso facilita las cosas. Se trata de intentar de esquivar las veces en que te puede mirar como te encantaba, y todo ese tipo de cosas que siempre funcionan en nuestra contra, y si podemos evitarlas, hagamoslo. Nos conocemos, sabemos cuáles son nuestras debilidades, y si sigue teniendo ese nombre y apellido, mejor cambiar de lugar y no tentar al destino.

El miércoles que viene, la siguiente parte. Lo corté porque sino se hacía muy largo. Nuestros 10 puntos clave en el paso de dejar de pensar en él y seguir nuestro camino con la frente en alto.
Disfruten del finde, resentidos de aquí, de allá, de todas partes.
Como siempre, muchísimas gracias por la buena onda a todos!
Saludos por ahí.
Chicos, se que con esta entrada me voy a poner reiterativa. Pasa que indiscutiblemente todo me está llevando por el mismo camino de resolver este tipo de problemas existenciales con la única teoría que parece aún no haber sido refutada. Eso de que somos complicadas. Ok, no es de lo más halagador pero cierra, y yo tampoco puedo decir que no sea verdad. Pero en fin, volviendo al tema que hoy me lleva por el mismo camino, creo que me voy por otra de las ramas de las cosas que hacemos para que esa hipótesis de lo complicado quede aún más corroborada.
De las conclusiones anteriores, exploré otra de esas cosas que nos suelen pasar. Y por favor díganme que alguna vez estuvieron en esa posición, de lo contrario empiezo a romper todo. Estoy hablando de esa situación complicadísima que al parecer y ante los ojos de un ingenuo no presenta el mayor problema. Situación, prepárense porque es fuerte y me está sacando…
Él es divino, un tierno. Es simpático, entrador, te hace reír, la pasan re bien cuando charlan. Le gusta caminar como a vos, pueden hablar de cualquier cosa, te hace sentir cómoda. Tiene el pelo re lindo, no le molesta que lo molestes. Y todo esto sin hablar de los atributos materiales que a una no le pueden no interesar (chicos, me salió la frívola): la casa, el auto. Todo, suma en esta nueva ecuación. Al punto de decir, si, esto es para mí.
Si, obvio que hasta acá estamos todos felices. Pero el problema es que la ecuación a mi me está dando cero. Qué digo con esto? Lo siguiente, guarda con el léxico fuerte: por qué carajo no me gusta!?!? Y acá excedemos las barreras de ‘no me gusta el que gusta de mi’. Acá estamos hablando de pura intriga, ni sabemos si el tipo en cuestión nos tira onda, pero ni siquiera esa supuesta intriga que es la que hace más interesante la situación nos hace pensar que nos interesa. Yo pensé que la clave era esa! El no saber, la incertidumbre, eso de tirarse a la pileta….Me falló la cuenta.
Esto es de psicótica, de enferma. Porque eso que parece ser lo que nos gusta en general, por esas cosas de la vida, no nos atrae de esa manera que estamos buscando. No, no está funcionando algo. A qué estoy esperando, eh!? A que venga otro de esos forros que nos encantan, que encima nos dejan resaca de todo lo que vivís con ellos, y que encima los muy mal tipos, se van y te dejan con esta sensación de que el resto tiene que intentar llegar a ponerme estúpida como él?! A eso tengo que esperar!? EH!?
Ves, hasta cuando se van les podés echar la culpa a esos. Giles. Y total, sino es este perfecto futuro pretendiente, debe ser algún otro que le va a ganar al anterior pero que todavía no lo sabe, se la sigue perdiendo por ahí.
Igual todo bien, eh, ya descargué. Entrada corta, concisa y medio arañando la anterior. Me retiro a seguir estudiando, última semana de primeros parciales. Deséenme suerte.
Resentidos de aquí, de allá, saludos y gracias por el aguante!
Tengo una duda existencial: ¿por qué no nos gusta el que gusta de nosotras?
Así de simple. Estuve preocupándome por ese hecho.
Porque es una situación más que conocida el estar atrás de alguien que no nos da toda la bola que nos gustaría. Y nosotras, fieles a ese hecho ilógico de seguir peleando, nos sigue sacando el sueño un posible imposible. ¿Qué le vemos a lo complicado?
No, ni idea, pero me empecé a preguntar por qué siempre una se encuentra en esa situación de incertidumbre: este me da bola, pero no me gusta; ese que no sé si me da bola, a mi me encanta. Ni siquiera sé si me da bola! Está chequeado eso? Pero que problemón, de esos psicológicos, claro.
Esa atracción por lo difícil, por el misterio de ‘será eso un palo’? Será eso que me tira onda? ¿Qué mierda será eso?
La ecuación pareciera ser algo como esto: menos bola = más interés. Pero realmente me llena de intriga lo complicadas que podemos llegar a ser. Esto de ser indirectamente directas con frases mentales del tipo ‘No, mejor no le hablo yo, así no piensa que estoy re atrás de él.’ Por qué!? Es justo lo contrario! Quiero hablarte para que me notes de una vez por todas, gil!
Siempre hay alguno dando vueltas, pero quien más nos pretende generalmente, no nos hace sentir como ese otro. Lo peor es que creo fervientemente que ese otro, en el 50% de los casos, ni siquiera estamos seguros de si hay algo o no.
Es una tira interminable (por suerte) de historiales, de mensajes y charlas que mantenemos con el susodicho, todo potenciado con esa intriga y juego de ‘seducción’ previo al realmente saber si este nos da la bola que queremos. Esas conversaciones que mechan actualidad, pasado y algunas insinuaciones que nos encantan. Porque estamos (o queremos estar) seguras que como todo, siempre es cuestión de tiempo.
Porque al fin y al cabo, supongo que el quid de la cuestión sobre el porqué no nos gusta quien gusta de nosotras, es porque siempre hay alguno además que nos vuelve locas. Locas porque nos hace inventar excusas, temas, inquietudes, todo sólo para llamar su atención. Nos ponemos el gorrito de constructoras y de a poco vamos armando eso justo que queremos.
Si, no puede ser tan complicado, porque yo recuerdo que hubo un momento en que coincidí todos los tantos: él gustaba de mi cuando yo gustaba de él.
Es que es así, siempre hay alguno que se la está perdiendo.
Resentidos, ya somos 51! Tenemos más seguidores que entradas! Gracias por el aguante, tírenme buena onda que esta semana y la que viene, es tiempo de parciales. Menos tiempo para preocuparme por el idiota!
Saludos!
Pero qué lindo día de sol! Qué lindo comienzo para la primavera, la estación del amor! Si, bueno, esas cosas que a nosotros los resentidos miramos con ojo crítico y cierta acidez. Bueno, la parte de los amores prometidos que florecen a la par que el calendario cambia de 20 a 21 de septiembre, lo demás está todo bien. Te banco primavera, a ver que me mandás este año.
Acorde con los festejos, me fui con unas amigas a escuchar estos recitales gratis. Una de las bandas era La Mosca (si, viste? Todavía cantan) y me quedé pensando en esa canción que dice ‘todos tenemos un amor que nos complica la vida, todos tenemos un amor que nos rompe el corazón y nos complica la vida’.
Listo. Lo dijo todo el pelado con anteojos.
Todos tenemos ese puto amor que renace no sólo en primavera sino que es como esa piedra en los caminos que siempre está. Uno trata de hacer que no, es más, uno lo cree. Uno fervientemente sabe que ya está, que en realidad no nos importa. Pero cuando te querés dar cuenta, tu actitud madura se fue al diablo. Siempre por a o por b, terminás nombrándolo, pese a que venías con un record de meses de frialdad, otros chicos, y muchos menos escritos que lo involucraran. Si, cuando menos lo esperás, te encontrás otra vez hablando de él, aunque lo que digas sea una bardeada. Es así como un reflejo, casi involuntario.
Creías que lo tenías todo controlado, que tu pequeño mundo por fin le hacía caso a tus planes, pero nunca falta quien te lo nombra y ahí va, todo otra vez.
Lo peor de la historia, es que quizás ni nos da bola! Lo cual le da un tinte mucho más psicótico al asunto. Pobre tipo, no te tiró ni un centro, pero vos ya lo odiás de antes.
Es una especie de sombra que anda cerca, por más de que ni hables con él! Nos complica la vida pero por invención nuestra, porque pobre tipo, él ni siquiera nos dice nada. Ves? Cómo querés que me ponga!? Te morís porque te hable, pero sólo para decirle que igual vos no querés hablar con él.
Con este tipo de fantasmas, siempre es una cuestión de orgullo. Quien cae primero. Y si él no cae, después del período en que despotricamos un poco, con esas bardeaditas inofensivas, viene la calma otra vez, a ese cómodo lugar en donde la frase favorita es ‘Igual, no me importa’. La gloria, cuatro palabritas.
Esto es muy nosotras, esto de tener a alguien siempre evocado por nuestra mente aunque sea. Alguien que tiene el rol multifacético de complicarnos y divertirnos, quererlo y odiarlo. A que ya estás recordando el tuyo. Nos rompe el corazón y nos complica la vida. Pero lo bancamos, que sin él, no habría blogs, canciones, ni libros. Voy a cerrar esta entrada con una frase de Katy Perry, ella lo dijo en un recital: ‘Exes, gracias, ustedes son una increíble inspiración para nosotras!’ Tiene razón. Dale gracias a tu piedra en el camino, mientras no tropecemos otra vez, todo vale. Estamos todos seguros que alguien por ahí se lo está perdiendo.
Feliz primavera, resentidos! Ojalá que nos traiga a todos un poco de amor, o algo así. Mañana cumplo veinte años chicos. Quería contarlo acá también. Gracias por la buena onda de siempre, y dale que llegamos a los 50 seguidores!
Los banco, gracias por bancarme.
Atención: para el mejor disfrute del siguiente texto, leer el párrafo que está en cursiva con voz de bolud@, con tono burlón si se quiere.
Desprevenido te encontrás con esto en tus noticias recientes:

‘Buen día mi vidaa, quería desearte que tengas un re lindo día, y que
sepas que te reee amo, y que ya te estoy extrañaaando, me re gustaría tenerte
acá conmigo, porque hace frío y quiero que me abracesss, te amooo!’
Obviamente le sigue una de esas contestaciones con la misma (o más) innecesaria melosidad.
Esta manía que tienen los enamorados, ojo, no todos, algunos se limitan a fotos juntos con pedazos de canciones, lo cual me parece más elocuente, y en mi mente no lo leo con voz de ‘teestoycargando’.
Pero volviendo al punto, esta gente al parecer era normal, simpática y coherente, hasta que un día, se enamoró y chau. Te cagó toda la parte razonable. Sostengo que esto es evidente en el primer trismestre de relación, es cuando a vos desde afuera te pega el shock de lo boludo que está tu amigo o vos mismo, porque no. Yo admito la melosidad hasta ese punto. Cuando, gracias a Facebook, uno puede encontrarse con la cantidad de dedicatorias entre tus contactos y sus novios, novias, festejantes, pretendientes, chongos, etcs. Si, hay gente que le escribe cosas tiernas a los chongos, y NO!, error, a los chongos no hay que hacerles eso. Para jugar al novio, el chongo no está.
Cuestión, qué necesidad?
Qué necesidad de tener que encontrarme con esas cosas, eh? Claro, acá me sale la acidez propia de alguien que no tiene de quién estar atrás. ¿Qué esperan de mi? Soy así de simple.
Loco, uno ya está preocupado por la soledad y te aparecen estas cosas! No quiero saber de vos y tu novio, dejen de publicarlo. Y encima publicarlo así, sin la más mínima consideración por crear un pequeño texto de tinte amoroso, sin esa seguidilla de ternura justificada por tu amor incondicional y repetición de vocales para darle énfasis a todo ese cariño.
Será esto de resentida elevado a la máxima potencia? Será? No tenemos respuesta, y quizás nunca la tengamos. Pero todo se reduce a lo que le dije a mi mamá el otro día, después de contarle esto:
-Ma, por favor, si alguna vez me ves así, decimelo, que no te de miedo. Decime ‘Ash, pareces una pelotuda’, así te doy más bola, y fijate que no escriba así, que le diga cosas lindas, bueno, está bien, pero que sea todavía de una persona cuerda…
Si, a riesgo de quedar como una poco romántica (que no soy), mi futuro novio disfrutará de una selección de dedicatorias tiernas pero en pleno uso de lo aprendido en semiología.
Pero en fin, cada uno es como es, y mientras uno sea feliz, que no te importen lo que te dicen los limones como yo, total a nosotros no nos importa tu miel.
Jjaaja, chicos, me voy a estudiar, recuerden resentidos de aquí, de allá, de todas partes: alguno por ahí se la está perdiendo.
Antes de irme, TheFuckingTrue, muuuchísimas gracias por tu comentarioo! En serio! :) Lo que si, dejame el link de tu blog y paso encantada a verlo, pasa que desde el nombre de usuario no me da acceso porque no tenés la opción de dejar ver tu perfil. Así que, pasá la dirección, que chusmeo! Una vez más, muuuuchas gracias! A vos, y lo hago extensivo para el resto de ustedes que se toman unos minutos para leer estas bardeadas. Ah si, entradas.
Ash is off!
Hoy voy a recordar una de esas cosas que vos, por lo menos una vez en tu vida, seguro hiciste. En medio de cualquier relación o desde cualquier ámbito de la vida, yo encuentro esta cosa de meditar lo que uno va a decir, al punto de ya tenerle preparado el guión a tu chico. Porque en tu mente ya vas pensando qué decirle, cómo decirlo y no sólo eso, sino qué además ya tenés las contestaciones que querés que te de!
Clásico de los clásicos entre amigas realizar lo contrario, detallar lo dicho. De ahí una prepara el discursito íntegro, complejo y el que más se ajusta a nuestras necesidades para la próxima charla con él. Esto de preparar lo que uno quiere decir se observa más en las primeras instancias de cualquier relación que se presenta como próxima, y ahí entre los nervios, nos respetamos más o menos eso que pensábamos en decirle. Pero la táctica del speech preparado antes, cual presidenta, se hace casi indispensable en los peores momentos.
Es ahí cuando, con amigas en el mejor de los casos, o en medio de ese terrible insomio que tiene nombre y apellido, te pones a pensar en qué decirle. Lo peor es que evidentemente esa imposibilidad a dormir por su culpa, ya te lleva inevitablemente a seguir por ese camino de la charla posible que se arma en tu cabeza.
Yo no sé si les pasó a ustedes, quizás no es tan típica, pero hay un momento de esos en donde sentís que ya todo se está yendo a la mierda, pero que obviamente no podés dejar que sea así. Y cuando uno cuenta al resto lo que pasó, y sabiendo que vos también tendrías que poder decir ‘si, es un idiota, lo odio, no quiero pensar más en esto’, ese discurso de tus amigas/amigos/confidente que parece ser la solución, no te convence. Claro que no te convence! Porque lo peor de todo este círculo vicioso es que por más que vos sabes que no da para más, la respuesta que querés escuchar es la que ya te hiciste también ‘pero tratá igual’. Es que tenemos esa manía de querer convencer al resto de que no está tan mal seguir un ratito más y seguimos con esa idea de poder controlar lo que nos dicen.
Pero lo peor, peor, peooooorrrr de planear qué decirle a él es que aunque intentemos, aunque llevemos el guión impreso, incluso si nos armaríamos unos cartoncitos con el discurso, nada de todos esos artilugios nos serviría. No sólo no nos sale lo que queríamos decir, sino que por esas cosas de la vida él es ese que nos desconcentra, nos pone más idiotas y nos hace el speech más difícil.
Pero bueno, en cuestiones de guiones, el amor no es el indicado. Lo divertido de eso es que nunca sabes que va a pasar. Así que disfruten igual. Y sino, sigan como yo, que seguramente alguien por ahí se lo está perdiendo.
Buen resto de semana, un gran finde para todos, y disfruten del sol.
Saludos!
Acabo de encontrarme conversaciones viejas guardadas, algo así como de dos años atrás. Algo así como del último que importó. El último que cagó todo. Ja, no mentira, le doy un punto, porque terminó bien. La cagó después y yo me enteré tarde, y en tiempo pasado, cosa de que no me haga deshojar margaritas, ni mucho menos. Me enteré sólo para tener un poco de bronca sana por momentos. Siempre puede ser peor, vieron?
La cuestión es que ver que todavía había restos de eso por la compu me hizo meditar dos segundos lo siguiente: hace cuanto que no estoy así? Y me agarró la dualidad de minita superada. Porque así como la pasé re bien, la pasé reeeeeeeeeee maaaaaal! Jajajaja hubo altos y bajos, y fijate lo que duró para que hubiese tanto, onda cosas que no te dejan poder decidirte en si guardarlo en una estantería a la vista, o subirlo con esas otras cajas que no usas más. Uf, que difícil la hacen.
Pero volviendo al tema, que en realidad no es por él, sino por el hecho que, por más que uno no entienda que mierda le pasa, porqué de repente lo odiamos y después con dos palabras nos tiene otra vez ahí, cómo es que ahora te emocionan cosas que antes no, y cómo mierda es que se meten las putas mariposas en los estómagos!? Lo dije, porque para nosotras, muchas veces, incluso no tener un problema califica como tal. Y extrañar estar en esa sensación de sonreír por cualquier cosa y estar tonta, se extraña?
Primero me doy crédito a mi misma por no extrañarlo a él, ahí si se pudre todo. La cosa es que no sé, esa problemática amorosa, esa serie de contradicciones que lleva el enamoramiento en cierta etapa, es divertida. Es como que me sale la veta masoquista! Pero admito que tiene su encanto todas esas situaciones tontas que para nosotras en ese momento son algo así como los sucesos más importantes que incluso pueden llegar a marcar un momento importantísimo en nuestra película que ya tenemos planeada con él.
Si, el amor nos pone idiotas, y decimos que apesta! Pero que bien que la pasamos enamorados, porque por más que tengamos esos días negros y feos, esa sensación (aunque no lo crean) se puede extrañar.
Un poco, eh.
Resentidos de aquí y de allá, la resentida que escribe hace rato que no se enamora, pero mientras todos esperamos por alguno que nos cause esos problemas que en el fondo nos gustan, digamos juntos: alguien todavía se lo está perdiendo! Si, vos idiota, vos te la perdés! Jajajaja
Gracias por bancarme y esas cosas copadas. Ojalá que sobrelleven la lluvia y si pueden no ir a donde tienen que ir, háganlo por mi.
Buen finde a todos!
¿Qué es eso que mejor pueden hacer para tenernos ahí, justito, justito donde nos quieren? Pregunta por demás interesante que nos hacemos cada tanto, incluso ellos a veces se lo preguntan.
¿Tengo que decirle lo que me pasa? ¿La llamo? ¿Con ser yo mismo ya está? ¿Y si la hago reir?
No, nada de eso. Todas nosotras sabemos que lo mejor que nos pueden hacer para tenernos ahí, es tan simple como odiado: no darnos bola.
Pero la puta si somos complicadas! Bajo el supuesto que no es el amor de tu vida, y que todavía es no más ese alguien que te gusta, el arma mortal que tienen en esta etapa de la relación (o no-relación, debería decir) es aquella que consiste en no darnos la hora. Porque somos así, cuando lo tenemos en bandeja, no nos termina de cerrar la cuestión. En cambio, ese chico que te da vueltas, pero nunca te dice del todo lo que querés, te encanta el doble.
Que nos ignoren tiene un efecto totalmente positivo en nosotras, aunque se podría decir que a largo plazo, o por lo menos pasado el temblor de la bronca que nos da que no nos de pelota. Obvio que nos pone locas! Nos pone el doble de locas, nos quedamos haciendo horas extras de psicología con amigas sólo para averiguar por qué si ayer te dijo que eras la más linda, hoy a penas te miró.
Porque es otra de esas estrategias suyas, obvio que te tiran la ley de ignorarte inmediatamente después de haberte tirado terrible bomba! O eso es para vos que ese chico en especial te diga que 'de todas, igual vos eras la más linda’ o un ‘Para mi que tendríamos que salir…’
Claro, el tipo te tira una de esas y nosotras morimos. Nos encanta, obvio! Pero ahí no más, pum, de repente es como la sequía pura después de esa lloviznita que parecía salvar la cosecha.
Se te desentiende, te habla menos, se hace el que no le importa y nosotras hervimos! Bronca por cada parte de nuestra existencia. ¿¡Cómo me va a decir esto!? ¿¡Y por qué mierda no me habló hoy!?
Pero evidentemente, es lo que nos hace seguir pensando en él, y aunque lo odiemos, lo pensamos el doble. Puede llegar a desvelarnos y todo. El efecto de no darnos bola nos pone mal, nos pone en la línea entre el odio y el amor, todo el tiempo. Y eso de no estar segura ‘si te odio más de lo que te quiero', pone mal a cualquiera.
Pero bueno, suelen ser momentos y eso es lo bueno.
Cualquier hombre (o alguna de nosotras) si hacemos uso de este recurso, más que claro que no tiene que haber abuso del mismo. Ninguno se queda demasiado tiempo atrás de alguien que no da indicios de tener intenciones de seguirnos el paso. Periodos sanos de indiferencia, alimenta al histeriqueo igual de sano de los comienzos. Yo lo reconozco, pero también hay que reconocer cuando enfrentarnos a la realidad de lo que nos pasa. Hay que saber dejar cada tanto las estrategias de psicología inversa.
Resentidos, muchas gracias por la buena onda, y que tengan un genial fin de semana.
Saludos!
¿Quién no tiene esa pollerita negra divina que te compraste hace meses? ¿Cómo cuál? Esa que queda bien con todo. Como ese otro jean que sabés que sirve tanto para un día de colegio como para matar la noche. Si, todas tenemos esas prendas que son como caballitos de batalla que, ante la duda, terminamos usándolos porque sabemos que nos quedan bárbaro.
La analogía me lleva a que vos misma traigas a tu mente a ese único chico que, no importa el tiempo o los amores que les vayan pasando a los dos, vos sabés que va a estar ahí. Así como prendas que nos encanta ponernos, y nos sacan del apuro, siempre hay alguno en nuestra lista de hombres que es la fija.
Pero obvio, que te pensabas, que sólo ellos podían tener fijas? Nosotras tenemos también nuestras listas negras sobre a quién recurir, por mucho que nos digamos: No, dejá de volver a ese. A veces es más fuerte o casi inevitable.
En realidad nunca estamos seguras de que si realmente nos dirá que si (otra vez), le dejamos un poco de suspenso, nos encanta un poco el drama. Pero en los momentos en que no hay nadie, inevitablemente la mente vuela a recordarlo a él. Y como nosotras siempre analizamos todo, hasta no tener un problema para nosotras es un problema, mirá si nos vamos a dejar tiempo solitario?
Una dice, dale, no puede ser que siempre vuelvas a él! Ya está, cuánto más? Otra vez me va a dar bola? Pero si, siempre habrá un ex algo dando vueltas que nunca se va. Porque nosotras no lo dejamos. Aunque decimos que no, todavía tiene algo que lo hace ir bien con todo.
Hay distintas fijas, cabe aclarar. Suelen ser chicos que por más que nos encanten, sabemos que como novios fracasarían a la semana, porque ya nos dieron muestra de eso, o porque simplemente nunca funcionaría.
Está ese que nunca fue nada más que algo divertido para los dos, que encontrarse cada tanto es casi como un encuentro entre amigo. También encontramos a ese ex novio que no funcionó así, aunque como amigos y algo más siempre tuvo un ‘muy bien felicitado’, y que por alguna razón cósmica se vuelven a buscar; o quizás con tu fija en realidad nunca pasó nada, pero siempre volvés a él, a pensar en él, a tratar de encontrarlo otra vez.
Por lo menos contamos con que al tirarnos a la pileta encontramos siempre algo de agua. Ya hubo pruebas de que se llevan bien. Porque si ya funcionó en algún momento algo de todo lo que iba en tus planes, quizás algunas puntadas de costura, y te quede igual de bien que ese jean que va con todo. Lo interesante es cuando los dos saben que como otra cosa no iría nunca, y es sólo por lo lindo de estar juntos, aunque sea cada tanto y en esos momentos donde solos, no nos va bien.
En fin, las fijas están en la vida de todas y de todos. Esos que tienen un lugar especial en nosotros, porque definitivamente nunca se van, ni tampoco queremos que lo hagan. Fijas, Resentida los banca! Mientras, seguimos a la espera de ese que todavía se la está perdiendo o será ese que siempre vuelve?
Gente, gracias por la buena onda, y como siempre, buen finde!
Yo no sé si alguna vez les pasó a ustedes, pero déjenme decirles que es una de las cosas que menos me caen bien de ellos, después del clásico ‘evadir lo que me pasa y no dar la cara’.
Ok, situación:
Ya te dio la fatídica charla, esa en que te dice que lo de ustedes ya fue, pero que igual te quiere mucho y no te quiere perder. Claramente no es nada de eso lo que estaba en tus planes y luego de meditarlo y charlarlo con tus afines, lo único que se te ocurre para contrarrestar esto es tratándolo mal. O por lo menos cortada, ya no tenés porque tener la misma onda de siempre después de eso. Claro, el plan maestro. Pero de todas esas pelotudeces que se le ocurre hacer, de todas, tiene que optar por esta? Cuál? La de ser un simpático.
NO, NO, NO! No, chiquito, entendiste todo mal, no te das cuenta que si te trato mal, contra todos mis principios y las ganas de lo contrario, es porque estoy de malas? Y lo que menos tengo ganas es de que no me sigas el paso! Ni siquiera así me seguís? Qué bronca me da que seas todo un simpático, porque te juro que me da más ganas de romperte la nariz!
Si, me invade la ira, y que ganas de un buen golpecito para aclararle las ideas. Nada peor que, encima que hacemos que aceptamos eso de que ya fue, y que hagamos lo lógico que tenemos a nuestra mano, el tipo sea todo un copado. No, no es así, mínimo seguime el juego, porque con esta bronquita interior sólo explotada por mi, no vamos a llegar a nada.
He tenido de estas charlas, en las que por más que yo fuese una reina del hielo, aunque tirara palos envenenados, nada, no le afectaba. O le afectaba y no lo decía, lo cual me ponía aún más nerviosa. Por lo menos tiren un acting chicos, como si no fuese ya difícil ponerles cara de enojo, encima la complican.
Idiotas.
Ja, que bien. Como verán es de esas cosas que particularmente me ponen de mal humor. Esas ideas que cada tanto se les ocurren a ellos. Loco, denme espacio, déjenme odiarlos un rato. Si saben que al final, la realidad de todo es la triste verdad, que igual me encantan.
Buenísimo, hice un mega culpa, hace rato que no me hacen de estas cosas igual. Bien ahí pretendientes.
En fin, como siempre, ya sabemos que por ahí, entre tanto chico que no entiende del enojo femenino, está ese que todavía se la está perdiendo. Hace las cosas bien, eh. Empezar con amenazas no da no?
Saludos a todos, que tengan un excelente finde largo y como siempre, muchas gracias por la buena onda!
‘No, pasa que, sabes qué? Él está muy mal por esas cosas del colegio viste, por eso es que anda medio raro…’
‘Es que, o sea, no es que no quiere estar conmigo, pasa que la anterior novia no le hizo nada bien, entonces ahora es como que tiene miedos, entendés?’
Y cuántas otras cosas nos decimos a nosotras y entre nosotras para tratar de comprender la fina y no delicada psicología que opera en aquellas mentes de comprensión simple, pero que a menudo le tenemos tolerancia cero.
Entender el mecanismo de la psiquis masculina no es que se nos presente como una dificultad. Evidentemente, lo que hay que rescatarles a ellos es que suelen ser simples, y sacarles por donde va todo se nos hace menos complicado. Lo que no nos quita, bajo ninguna circunstancia, la necesidad de justificarle y tratar de entender por todos los medios el porqué de las cosas que hacen.
Nos pasamos cada tanto relacionando sus acciones, con su pasado, y con las cosas que lo rodean, para intentar comprender por qué no te llama, por qué está cortado o por qué no quiere estar con vos. Somos expertas de repente, y así van surgiendo los máster en psicología entre vos y tus amigas, porque lo hablan entre todas, con el fin de arrojar las teorías que más se acerquen para explicar todo eso que nos hace y deja de hacer ese incomprendido.
Nos encanta crearles todo el perfil psicológico, nos fascina intentar entenderlos. Y obviamente, cuanto más nos importa el chico en cuestión, más lo analizamos. Tratamos por todos los medios de darle esa vuelta de tuerca para no ponernos de tan mal humor, o bajonearla de más. Nuestras opciones son siempre cosas ajenas a nosotras, que son el más lógico causante de sus reacciones, esas que nos ponen a caminar por las paredes cada tanto.
Pero aunque tratemos e intentemos buscarles la justificación a todo eso que nos molesta de sus cosas, aceptemos la verdad: ellos son mucho más simples que nosotras. Si nos dicen que no, es no; si nos dicen que si, es si. Más allá de habilidades adjuntas que pueden llegar a encubrir sus verdaderas intenciones, ellos son muchísimo menos vuelteros que nosotras y saber cómo piensan es mucho más simple. De ahí a que nos entendamos es todo un paso, pero es parte de la diversión.
Igual en mi opinión, aunque si soy culpable de psicoanalizarlos, lo admito, hay que dejar de meditar tanto. Total como siempre, si tiene que ser, será y en caso negativo, a saber: alguno todavía se la está perdiendo. Así que, pequeñas Freuds, disfruten cuanto se pueda y cuando no de para más, aléjense, que lo que nos falta es necesitar terapia por ellos. Claro que no.
Saludos para todos, y muchas gracias por el aguante con Resentida!
De tantos amores efímeros y pasajeros, hoy voy a darle el crédito que se merece este en particular. De todos es mi preferido, con ustedes un clásico entre la arena y el bronceador: el amor de verano.
Si habremos visto series, películas y hasta novelas que tocan este tema tan interesante. Porque lo que lo hace interesante es esa intriga, eso que sabes que dura poco, y por esas razones es obvio que atrae aún más. Claro está que hay muchas que lo hacen durar más tiempo, un amor de verano puede convertirse a la larga en un amor full time.
El amor de verano tiene tantas cosas interesantes. Quizás lo conociste en la playa, de casualidad. Y no podés parar de mirarlo. Lo fichaste, hablemos con propiedad. Típica que ya te conozcas esa malla verde con las rayitas de costado blancas y grises, la otra que es azul y tiene un estampado en la pierna izquierda. Estás totalmente segura de que vino con sus tres amigos, de los cuales por las dudas ya te memorizaste también los colores de sus trajes de baño, cosa de que si no ves al chico en cuestión, podés rastrearlo por los amigos. Obvio, pensamos en todo. Cada tanto mirando a ver qué hace, a qué hora se va, a qué hora suele llegar, que toma, si juega al fútbol. Nos ponemos en el papel del detective una vez más, y sacamos de nuestro ojo clínico todo lo necesario para fingir esos encuentros casuales que cada tanto nos salen tan bien.
En una de esas tenemos suerte y por ahí le sacamos charla desde la playa misma. Es ese no se qué que tienen las vacaciones, es más fácil todo, o pareciera. Para otras, quizás la suerte llega de noche. Súper diosas, con ese bronceado espectacular, y como no podía ser de otra manera te lo encontrás en el boliche. Esa es otra magia de las vacaciones, generalmente los boliches no suelen ser demasiados, el rango de búsqueda se reduce a cuestión de tiempo a que te lo cruces. Sencillamente genial. Y si, lo conquistamos y somos chicas felices por un par de semanas.
Obviamente, siempre sentimos que es perfecto, que es ese que siempre tratás de encontrar en la ciudad, pero el guacho se te viene a aparecer en medio de las vacaciones. Obvio no? No podía ser de otra manera. Y no sólo eso, seguro que el tipo con toda esa suerte que siempre tenemos, vive en alguna otra provincia, o algo por el estilo algo que nos hace complicarnos más todavía las cosas.
Yo soy partidaria a que esos muchachitos se queden entre las olas y el viento, son ellos quienes te hacen olvidarte de todo por mínimo 15 días y con eso basta para mí. Porque es lo emocionante de los amores de verano, que son parte de las vacaciones, es esa anécdota que siempre te termina haciendo sonreír. Siempre es mejor en vacaciones, todo parece así porque tiene esa intriga y eso de sentir que para bien o para mal, tiene los días contados. Se disfruta el doble, y se vive el momento. Es el ejemplo que todos los demás idiotas con los que salí tendrían que tomar, los amores de verano siempre serán así, más que únicos. Valen los 15 días y los tantos recuerdos que se puedan armar. Por eso tienen un lugar especial en mí, aunque no los vea más chicos, yo los quiero.
Además como siempre sabemos, quizás el sea un paso más a ese que todavía se la pierde. O quizás si en realidad es él, de alguna forma, todo se acomodará para encontrarlo.
Mientras nosotras que seguimos en la búsqueda en este invierno de Buenos Aires, pónganse a pensar en esos días de enero y febrero, sientan el calorcito, y recuerden a ese amor de verano. Ese chico sí que rockea.
Saludos, y muchas, muchas gracias por la buena onda de siempre!
Y ahí lo ves. No podés creer lo bueno que está. En realidad podés, porque está ahí a escasos pasos tuyos. Cruzan las miradas. ¿Qué pensará de mi? Ahí no más, tirás una pose disimulada, y de reojo seguís pispeando qué onda. La idea de que el otro no sabe que estoy mirando es nuestro aliado. Te gusta todo, la ropa, el pelo, los ojos. Lo viste sonreír y sabés que eso también le queda bien. Ya hasta podés decir que está escuchando en ese mp4, casi como si lo conocieras. Casi. Porque en realidad no lo conocés y está en parado a cuatro personas de distancia en un bondi.
QUÉ-BA-JÓN! Nada más mala onda que enamorarte en los transportes públicos por la imposibilidad que representa. Es aún más imposible que ese pelotudo que ya te hizo llorisquear una vez! (o dos). O sea, con tanta manera de conectarte hoy en día, sabés que no da ni un poco ponértele a hablar a un tipo en un subte/bondi/calle/pensáotravariantevos, porque no, andá a saber quién es. Pero a la vez te intriga tanto porque lo ves y pensás ‘Dónde estuviste todo este tiempo que la verdad creo que te estuve buscando?’
Todo el viaje te la pasas mirándolo, estudiando sus movimientos, si se baja cerca de tu casa, cuántos años tiene, si te mira otra vez. Te ponés a jugar armándole todo un perfil sobre gustos y preferencias. Pero así como tiene su diversión está esa nota amarga de que sabes que las posibilidades de realmente conocerlo son de 1 en un millón. Por ahí te toca ese uno, nunca se sabe.
Porque algunas tienen la suerte de encontrárselo seguido, por lo menos. Esas que ya saben que todos los miércoles, que salen a las 16, él se toma el subte en esa estación y vos estás esperando compartir el mismo vagón. Qué bien, que momentos placenteros poder llegar a encontrarle un horario sólo para verlo. Porque, obviamente, sólo miramos, todas sabemos el tema de las posibilidades, pero a quién no le divierte un poquito todo esto? En tu cabeza la historia sería buenísima, hasta tiene calidad de película romántica y bien tonta. Pero que nos encanta.
La historia de todas, de todos, debe estar plagada de esos amores fugaces imposibles y no tan imposibles. Recreos visuales en las calles de las ciudades. Cuantas historias deben de conocer esas esquinas, colectivos y subtes.
Pero hay quienes todavía no se conforman con lo fugaz, y a vos -si sos como yo- te digo, seguramente alguien todavía se lo está perdiendo, y cuando te lo encuentres espero que te des cuenta que es el de los tarados, el que mejor te va a caer siempre. Y basta de enamorarme en los transportes públicos! Jajaja
Saludos resentidas, hoy posteo cortito y al pie, el día del amigo me dejó con ojeras, pero bien y realmente feliz. Espero que lo hayan pasado bomba con todos aquellos que tienen ese título que es super importante en nuestras vidas. Que tengan un genial fin de semana!
Recuerdan esos días donde todo parecía más simple? Cuando te gustaba alguien porque lo conocías de vaya saber uno donde y fin, listo. Era así de simple. Que te diera bola y otro tipo de detalles son tema aparte. Ahora bien, nosotros que éramos de esos, repentinamente nos pusieron una computadora al lado y de a poco le fuimos tomándole el gustito. Crecimos con un amigo que nos hizo o al menos intenta, hacernos las cosas más fáciles. Ese amigo es internet y en menos de un año nos lleno de facilidades para hacernos más y más amigos. Como siempre todo lo bueno, tiene algo malo.
Ahora nos podemos encontrar con ese idiota en miles de perfiles y timelines. Dónde quedaron los tiempos en que sólo con esquivarlo por la calle bastaba? Ahora no sólo tenés que hacerte la agente 007, sino que tenés que bancártelo e ingeniártelas cual hacker de la CIA, en todo ese resto de mundo virtual del que ya sin muchas posibilidades de dejar, somos parte.
Ahora cuando todo sale mal, es una proeza el lograr esquivarlo virtualmente. Y bloquear no es la respuesta. Sabemos que un poco de esa curiosidad morbosa no nos dejaría hacerlo.
Mientras más te empeñás en sacarlo de tu mente más se mete en tu computadora, porque a veces el destino es injusto y pareciera que todas esas redes sociales se complotan para hacerte acordar a él. Alguno vio el mensajito nuevo de Facebook al costadito, a la derecha? ‘Prueba el buscador de amigos’ pueden creer que la fotito que me aparece la mayoría del tiempo es la él? Dale Mark, media pila, quiero que nos sigamos llevando bien.
Si, ahora ya todo no queda en dejarte por teléfono, msn o mensaje de texto, ahora vos sóla podés adivinar que ya fue con sólo chusmear su muro de Facebook! Pero que novedad, que vanguardista! La tecnología te rechaza! Ahora nadie gasta demasiado, una etiqueta mal hecha y creamos un mundo propicio para el mejor de los realities.
Podés enterarte de lo más banal hasta ese detalle que sabes que no querés saber como que conoció a alguien ese sábado en que te dijo ‘No, hoy no puedo, salgo con mis amigos…’ Si, posta que los piratas tienen que cuidarse demasiado en estos tiempos que corren.
Pero así como hay cosas que hacen más difícil nuestra existencia, hay otras que le ponen más onda, y todo por el mismo canal!
Internet nos da la posibilidad de conocer a otros, y poder mantener conversaciones a kilómetros de distancia y sentir como si estuvieras ahí con esa persona. No es genial? Lo digo en serio, es re loco la cercanía que se puede tener hoy en día con todas esas mismas posibilidades. Se imaginan, a tus nietos le podes contar esto : ‘Por foto de perfil era re lindo…’ Wow, se imaginan? Seremos esa generación de abuelos tatuados, con piercings y con amigos en la red y quién sabe si algo más no?
Tal vez, quizás, ya lo sabremos. Quizás el que se la pierde está a la vuelta de la esquina o a un click de distancia. Ja, descúbranlo.
Saludos y muchas gracias!