‘No, pasa que, sabes qué? Él está muy mal por esas cosas del colegio viste, por eso es que anda medio raro…’
‘Es que, o sea, no es que no quiere estar conmigo, pasa que la anterior novia no le hizo nada bien, entonces ahora es como que tiene miedos, entendés?’
Y cuántas otras cosas nos decimos a nosotras y entre nosotras para tratar de comprender la fina y no delicada psicología que opera en aquellas mentes de comprensión simple, pero que a menudo le tenemos tolerancia cero.
Entender el mecanismo de la psiquis masculina no es que se nos presente como una dificultad. Evidentemente, lo que hay que rescatarles a ellos es que suelen ser simples, y sacarles por donde va todo se nos hace menos complicado. Lo que no nos quita, bajo ninguna circunstancia, la necesidad de justificarle y tratar de entender por todos los medios el porqué de las cosas que hacen.
Nos pasamos cada tanto relacionando sus acciones, con su pasado, y con las cosas que lo rodean, para intentar comprender por qué no te llama, por qué está cortado o por qué no quiere estar con vos. Somos expertas de repente, y así van surgiendo los máster en psicología entre vos y tus amigas, porque lo hablan entre todas, con el fin de arrojar las teorías que más se acerquen para explicar todo eso que nos hace y deja de hacer ese incomprendido.
Nos encanta crearles todo el perfil psicológico, nos fascina intentar entenderlos. Y obviamente, cuanto más nos importa el chico en cuestión, más lo analizamos. Tratamos por todos los medios de darle esa vuelta de tuerca para no ponernos de tan mal humor, o bajonearla de más. Nuestras opciones son siempre cosas ajenas a nosotras, que son el más lógico causante de sus reacciones, esas que nos ponen a caminar por las paredes cada tanto.
Pero aunque tratemos e intentemos buscarles la justificación a todo eso que nos molesta de sus cosas, aceptemos la verdad: ellos son mucho más simples que nosotras. Si nos dicen que no, es no; si nos dicen que si, es si. Más allá de habilidades adjuntas que pueden llegar a encubrir sus verdaderas intenciones, ellos son muchísimo menos vuelteros que nosotras y saber cómo piensan es mucho más simple. De ahí a que nos entendamos es todo un paso, pero es parte de la diversión.
Igual en mi opinión, aunque si soy culpable de psicoanalizarlos, lo admito, hay que dejar de meditar tanto. Total como siempre, si tiene que ser, será y en caso negativo, a saber: alguno todavía se la está perdiendo. Así que, pequeñas Freuds, disfruten cuanto se pueda y cuando no de para más, aléjense, que lo que nos falta es necesitar terapia por ellos. Claro que no.
Saludos para todos, y muchas gracias por el aguante con Resentida!

(3) Comments

  1. Susanita. On 4 de agosto de 2010, 16:11

    "y así van surgiendo los máster en psicología entre vos y tus amigas"

    jaja totalmente, dios, ya me recibi con promedio 10 de psicologa (?)

     
    giselle On 5 de agosto de 2010, 12:10

    Yo estoy jodida jodida: ESTUDIO PSICOLOGIA!!! y si no lo hago yo, siempre tengo una amiga o amiga de una amiga que sabe que estudio psico y que particularmente tengo simpatias por Freud (y antipatias por el cognitivismo)y me pide que analize la situación... y yo scucho todo con atención pero no puedo decir mucho, no soy una buena pequeña freud, jajaja

     
    MariaGi On 6 de agosto de 2010, 12:47

    Exacto.. eso hago yo u.u
    Saludos :)