Y ahí lo ves. No podés creer lo bueno que está. En realidad podés, porque está ahí a escasos pasos tuyos. Cruzan las miradas. ¿Qué pensará de mi? Ahí no más, tirás una pose disimulada, y de reojo seguís pispeando qué onda. La idea de que el otro no sabe que estoy mirando es nuestro aliado. Te gusta todo, la ropa, el pelo, los ojos. Lo viste sonreír y sabés que eso también le queda bien. Ya hasta podés decir que está escuchando en ese mp4, casi como si lo conocieras. Casi. Porque en realidad no lo conocés y está en parado a cuatro personas de distancia en un bondi.
QUÉ-BA-JÓN! Nada más mala onda que enamorarte en los transportes públicos por la imposibilidad que representa. Es aún más imposible que ese pelotudo que ya te hizo llorisquear una vez! (o dos). O sea, con tanta manera de conectarte hoy en día, sabés que no da ni un poco ponértele a hablar a un tipo en un subte/bondi/calle/pensáotravariantevos, porque no, andá a saber quién es. Pero a la vez te intriga tanto porque lo ves y pensás ‘Dónde estuviste todo este tiempo que la verdad creo que te estuve buscando?’
Todo el viaje te la pasas mirándolo, estudiando sus movimientos, si se baja cerca de tu casa, cuántos años tiene, si te mira otra vez. Te ponés a jugar armándole todo un perfil sobre gustos y preferencias. Pero así como tiene su diversión está esa nota amarga de que sabes que las posibilidades de realmente conocerlo son de 1 en un millón. Por ahí te toca ese uno, nunca se sabe.
Porque algunas tienen la suerte de encontrárselo seguido, por lo menos. Esas que ya saben que todos los miércoles, que salen a las 16, él se toma el subte en esa estación y vos estás esperando compartir el mismo vagón. Qué bien, que momentos placenteros poder llegar a encontrarle un horario sólo para verlo. Porque, obviamente, sólo miramos, todas sabemos el tema de las posibilidades, pero a quién no le divierte un poquito todo esto? En tu cabeza la historia sería buenísima, hasta tiene calidad de película romántica y bien tonta. Pero que nos encanta.
La historia de todas, de todos, debe estar plagada de esos amores fugaces imposibles y no tan imposibles. Recreos visuales en las calles de las ciudades. Cuantas historias deben de conocer esas esquinas, colectivos y subtes.
Pero hay quienes todavía no se conforman con lo fugaz, y a vos -si sos como yo- te digo, seguramente alguien todavía se lo está perdiendo, y cuando te lo encuentres espero que te des cuenta que es el de los tarados, el que mejor te va a caer siempre. Y basta de enamorarme en los transportes públicos! Jajaja
Saludos resentidas, hoy posteo cortito y al pie, el día del amigo me dejó con ojeras, pero bien y realmente feliz. Espero que lo hayan pasado bomba con todos aquellos que tienen ese título que es super importante en nuestras vidas. Que tengan un genial fin de semana!

(4) Comments

  1. jumper. On 21 de julio de 2010, 17:37

    Jaja, siempre pasa eso. El poder de la imaginación es impresionante. Las situaciones parecen hasta de película, e incluso tienen banda sonora (en mi caso).
    Una vez, estaba en la parada del bondi a las 7.30am, y vi a un chico con remera de AC/DC, que tenía las fechas de cuando vinieron acá. Estuve tan cerca de preguntarle a qué fecha había ido y sacarle conversación. Hubieran caído sapos del cielo, ya que nunca le hablo a un extraño, y menos un pibe.
    Hasta especulé que iba a la uni como yo, y tal vez a la misma clase, sólo que no lo había notado. Pero no, paso otro colectivo, se subió, se fue, y nunca más lo vi en la parada. Fue tan triste, jaja.
    He ahí mi pequeña historia. Saludos muchacha!

     
    Susanita. On 21 de julio de 2010, 21:14

    Yo pude concretar un amor en transito, fueron 3 meses que lo veia en el colectivo 113, yo iba al hospital a trabajar el iba al tratamiento de drogas ¬¬ pero todo bien, hermoso igual pendejo jajaja.

     
    Marina Belén On 22 de julio de 2010, 11:02

    Esos amores a primera vista...
    Creo que es mejor que no se concrete nada de eso. Tal vez en el momento que se acerque a hablarte se pierde toda esa magia y fantasia que habia surgido producto de nuestra imaginacion.
    Me encanta el blog! Beso..

     
    Nico On 23 de julio de 2010, 5:12

    Yo siempre tengo la ilusión de que me anoten el celular en el boleto del colectivo. También pensé en hacerlo yo, pero todavía no me animé..

    Abrazo enorme.