Pasé por la puerta de un local donde venden ropa interior, pijamas, medias y ese tipo de cosas para nosotras. Me quedé mirando por la vidriera un ratito. Reparé en un conjuntito al costadito de la misma. Divino, hecho de algo así como encaje rosa pastel, con detalles en gris, y mini voladitos con una cinta del mismo rosa, con algún moñito para terminar la decoración de las dos prendas.
Y luego, la histeria.
Esas preguntas del tipo, ‘para qué carajo me voy a comprar eso si estoy más sola que el náufrago en la isla?!’ O las peores afirmaciones del tipo ‘si estuviese con él, me lo compraría!’. Unos ciertos segundos en donde reparás en lo sola que estás. Algunos pocos minutos de la situación fueron dados para ese tipo de cavilaciones estúpidas. Porque luego viene la realidad de todo, la realidad de las que somos parte de esta sociedad donde la mujer tiene tanto poder. Bueno, como siempre, pero ese es motivo de otro debate.
¿Quién dice que no tengo que comprarme cosas lindas sólo porque no hay alguien específico a quien mostrarlo? Siguiendo esta lógica pelotuda, ¿qué, tampoco me maquillo? ¿Qué está sucediendo? Desde cuando depende mi felicidad de un idiota que encima ni existe!? Encima que ni está, me va a seguir rompiendo las bolas!?
Ok, por un minuto llegamos a ese estúpido mundo en donde sentís que ciertas cosas de la vida están íntimamente ligadas con la presencia de alguno que no sólo nos hace felices sino que cada tanto, pega un desliz que nos pone un tanto histéricas. Ese tipo de universo en donde comprar ropa interior linda, comprar sábanas nuevas (hasta incluso depilarse!), en fin, toda una serie de cosas que de adquirirlas implica ser sinónimos de compartirlas con alguien.
Les confieso que los chistes en cuanto a la soledad equiparándola con las cosas que compro y que serían mejor si hubiese ‘un alguien’ son los chistes fáciles que tengo con mis amigas, los que nos hacen reírnos de esa pseudo necesidad de tener algún simpático al lado nuestro, que queramos o no, reconozco que hacen los días más interesantes.
Porque es claro que si de necesidades hablamos, cada tanto es bueno tener alguno especial que haga las veces de ‘plus’ en ciertos aspectos de nuestra vida, pero definitivamente en torno a ese no gira la cuestión de nuestra felicidad. Argumento feminista si lo hay!
Pero a lo que voy con esto es que, loco, aprovechemos tanto la soltería, como esos momentos de enamoramiento! Y si hoy, pasas por esa vidriera comprate ese conjunto y el pijama re sexy que hace tanto relojeás. Si ves esas botas que te encantan, cómpratelas! Si te hace feliz, elegí esas sábanas suavecitas y nuevas, sólo para disfrutarlas y soñarlas todo lo que quieras! Y hacé todas esas cosas que te hagan feliz sin importar que esté él o no!
Voy a cerrar el texto de hoy con una frase que rescato siempre de una de las películas de la vida de la gran Coco Chanel: ‘La única cosa buena del amor es hacer el amor. Que mal que para eso necesites un hombre.’
Y obvio, pero obvio, que me compré ese conjunto.
Gracias por el aguante, Resentidas! Última semana de respiro, las que vienen más parciales!
Saludos!

1 Comment

  1. Stephanie On 5 de noviembre de 2010, 21:52

    Lo mas gracioso de todo esto, es que nos hacemos mas esos planteos cuando estamos solas, porque cuando no es así estamos tan embobadas con la otra persona que esos detalles, como la ropa y el maquillaje pasan a segundo plano.

    Me gusto mucho el post!
    Saludos!