De vez en cuando en la vida de una persona, se presenta un dilema muy complicado de resolver. Esos momentos en los cuales uno no entiende ni siquiera porque lo está pensando, ese instante en donde pensamos que nosotras solas nos complicamos la existencia, porque siempre como dicen, el camino corto es corto, pero el largo es muy largo. Por qué será que a veces nos tienta más el largo? Hoy estoy hablando de ese momento en que aparece alguien en nuestras vidas, el chico que vendría a ser el ideal. Y sabes por qué? Porque le encantás. Si, tonta, vos! Está hecho un boludo él ahora, porque de alguna manera está pendiente de vos, en mandarte mensajes melosos, en decirte cosas lindas, en comentarte todos los estados de Facebook porque no puede parar de pensar en vos. Y vos sólo atinás a decir ‘che, es un divino este tipo’. Pero como no la vamos a hacer fácil, es muy probable que a vos con él, por esas cosas de las estrellas no alineadas, no te pase nada, te guste un poco no más. Pero sos muy consciente de que, por lo menos, no tanto como ese otro idiota que te encanta. Ese que encima te encanta hace un año mínimo, con ese que quizás alguna vez pasó algo, pero que nunca demasiado. O a lo mejor te ve ‘como amiga’. O por ahí ni siquiera se dio cuenta que a vos te mueve el piso, la estantería, el adornito que está ahí arriba, la lámpara y todo lo que se te ocurra. Sí, claro. Ese mismo idiota que vos sabés que está con tres más, que apenas se conecta en el msn buscás la excusa para saludarlo, aunque vos sabes que no tendrías que hacerlo, ese mismo con el que te encantaría salir, o que si lo hacen no paras de sonreír como una tarada porque como he dicho y vos segura te lo dijiste a vos misma en aquellas reflexiones: ‘te en-can-ta’.
Claramente acá es cuando luego de meditarlo vos sola y no conforme con los resultados, lo empezás a contar a todo bicho confiable que te encuentres por ahí. Tus amigas, tu hermana, tu abuela, tu mamá, tu prima, las amigas de tu hermana, la china del super, ya recurrís a cualquier lado porque es en ese momento en que empezás a sospechar que realmente estás muy mal de la cabeza, porque si evidentemente, este que está super atrás tuyo y vos no le das bola, algo tiene que andar mal. Muy mal en el mundo real. Porque para vos es perfectamente comprensible que tus sentimientos sean para ese tarado que todavía no se dio cuenta que sos lo mejor que le puede pasar y que ni siquiera tenés punto de comparación a cada cosa que se encuentra para él (es ley). Te decís y te dicen que estás loca. Por qué será que ese que parece ser el Mr. Increíble del momento no te mueve ni un pelo. Te manda un mensaje super tierno y vos sólo pensás ‘Es un pesado.’, ‘La puta madre, tendría que ser otro nombre el de esto.’, ‘Es lindo, pero por qué carajo no me gusta?’ Esa es la pregunta principal, por qué carajo no me gusta. Por qué? Y si pudieras te tirarías en el piso al mejor estilo Anakin en el episodio 3 a gritar ‘Nooooooooooooooouuuuuuu’.
Por qué será que a veces nos gustan más esos que son, digamosle, díficiles. Esos que tardan en contestar mensajes, esos que te cuesta conseguir, ese que apenas te da la hora pero que ni por asomo (por ahora) te dice las cosas que te dice el otro señor. Por qué nos gusta remarla? Por qué la complicamos tanto? No es más fácil ir por lo seguro, probar con Mr. Increíble y hacer feliz al resto del universo? Si, es más fácil, pero también más aburrido. Yo pienso eso por lo menos, es que aunque suene mal quizás, vos sabes que está, sos consciente que no para siempre, pero el tipo está con vos. En cambio el otro que te pone miles de obstáculos que vos (también por ahora, porque no sos ninguna tarada) te encanta saltar, pasar, y seguir subiendo de nivel cual jueguito de Sega. Vos sabes que Increíble es todo lo que vos querés…todo lo que vos querés que sea el otro.
Qué le vamos a hacer amigas mías! Seremos complicadas, histéricas, lo que quiera cualquiera. Pero sabemos lo que queremos también, lo cual me parece un punto a destacar más que válido. No vamos a vivir toda la vida pendiente de un imposible, pero no nos hace mal de tanto en tanto probar suerte con ese que hoy nos haría felices. Después el destino dirá como sigue todo, pero no te quedas con la duda más molesta del mundo ‘Qué hubiese pasado si…’ Mientras no nos hagamos mal, yo creo que nadar contra la corriente, hacer las mil y una para ser the one, y sonreír por batallas ganadas cada tanto, no afecta a nadie.
Así que queridas, luchen un rato, no dejen al pobre Increíble porque quizás, en una de esas, te termine gustando, quien te dice. Y sobre todo no se olviden que, es muy pero muy probable, que alguien por ahí, se lo esté perdiendo.
Muchas gracias!

(3) Comments

  1. Mary- On 3 de marzo de 2010, 15:49

    Juro que dijiste exactamente lo que estoy viviendo! Jaja, es re loco. Y si, tuve algo cono ese "imposible", prometi que iba a dejar de intentar, pero va contra mis principios, jaja no se...es re loco. El otro está super enganchado, pero yo siempre le encuentro EL defecto! Un bajón! Jaja, pense que solamente a mi me pasaba. Ahora se que es un problema general! Jaja. Me encantó como lo escribiste. Un besote, y ue seas feliz :)

     
    Mica On 3 de marzo de 2010, 19:51

    Me pasa. Pero un poco más retorcido y triste. Lamentablemente no existe ese "otro" que me piropee y diga cosas lindas y -repito, y valga la redundancia- lamentablemente, el "difícil" y yo nunca tuvimos nada. Pero aún la sigo remando -tristemente- jajjaja, seremos complicadas, pero aún así, como vos dijiste, sabemos lo que queremos. Genial entrada!

     
    Daira On 5 de marzo de 2010, 19:12

    idemm... me pasa exactamente lo mismo
    beso te sigo seguime