Acá la más enervante, por más que justifique lo resentida siempre por lo mismo, esta vez es muy real. Esta te pone loca en serio, pero mal, mal. Díganme si no hay algo más molesto que aquel príncipe falladísimo de fábrica que trata por todas las vías conquistarnos. Todos los truquitos se los sabe: te habla, te invita, te convence. Te conoce, y sabe que decirte.
Y vos, lamentablemente, también lo conoces. Sos totalmente consciente del peligro que representaría uno de esos en tu vida. Esos que sabes que de entrada no te duran para siempre. Medio poco fiel, medio descuidado y totalmente chamuyero, usador de retórica que conquista para mal. Vos lo sabes, y es por eso que evitás por todos los medios posibles caer en esa red. En donde tu araña es bastante linda pero como buena mosca, no te dejarás envolver fácilmente. Pensás lógicamente, no querés meterte en algo que después cuesta salir.
Hasta acá todo bien. Pero en determinado momento el chico se vuelve insistente. Lo cual crea la grieta perfecta para comenzar a dudar. ¿Y si en realidad dice la verdad? ¿De verdad le interesa estar conmigo? Todo parece indicar que si y comienza a preocuparte un poquito. Los ‘Y si’ aparecen más constantemente, y dudás y dudás. Y repensás y meditás. Toda una tarea psicoanalítica te mandás en algunas semanas. Y es el punto de inflexión que hace cambiar todo. Acá es cuando de un momento a otro, eventualmente, mandamos todas las suposiciones a la mierda y decidimos que lo mejor será probar, quizás él esté diciendo todo de verdad.
Semanas divinas pasan: con mensajitos, salidas, cines, charlas, msn. Perfecto todo por donde lo mires, y empezás a decirte a vos misma ‘che, que bien que hice, no era para tanto al final…’ No, obvio, tonta! Que te pensabas!? Y así vivís una historia muy linda. Qué bonito, qué alegre.
Y cuando carajo esta historia se convierte en historieta? Si, el momento que todos estábamos esperando, ese que hace explotar todo sistema interno femenino.
Se borró. Si, luego de conquistarte, y hacerte caer en él, el tipo empieza a no darte la misma bola, de repente tiene ataques de soledad en donde vos no te podés acercar, momentos de histeria masculina que te descolocan. Pero qué pasó!?
Nada más detestable que el hombre que nos hace rendirnos que luego desaparece. Y lo peor es que, lógicamente, una al principio trata de buscarlo, de comprenderlo. Luego de darte cuenta que al final el tipo es más complicado que aprender hablar latín en menos de un día, optamos por la vía más sana y aconsejable de todas: la ira. La bronca a ese tarado que después de hacernos pensar que éramos las princesas que encontramos al príncipe detrás del sapo, por esas jugadas del destino caemos en la cuenta que ese hechizo duró poco. Idiota total, qué pretende de nosotras? Porque la señorita arrastradita que lo busca por unas semanas se acaba rapidito, eso tenelo en cuenta.
Y ahí nos encontramos en una vorágine de mala onda super sana que lo único que hace es alivianar la tensión provocada por él. Ojo, puede haber quienes de ellos tengan razones válidas, pero hay otros tantos que nunca explican nada. Y de esos hay que, no cuidarse, yo aliento al probar y dejar que quedarme con la duda, con ese tipo de chico hay que manejarse con cautela. Paso a paso, disfrutando de todo, para que en el momento en que nos encontremos en ese punto histérico máximo, sepamos bajar, volver a nuestro cauce, y olvidar más lento más rápido eso que nos molesta. Total, él se la pierde, y evidentemente todavía hay otro que también se la está perdiendo.
Saludos a todos, y gracias.
Y pasen unos findes fenomenales, llenos de amigos, fiestas y alguna que otra distracción.

1 Comment

  1. m. On 18 de mayo de 2010, 6:14

    Posta boluda, aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa es la frustación de ser mujer, QUE LE VAMO A HACÉ?